Idilio refrigerado

Estoy viviendo una bonita relación de amor...
Hacia tiempo que me hablaban de ella y siempre acababa pensando lo mismo... estamos hechas la una para la otra!!!
La primera vez que la vi en foto, me prometí a mi misma que tarde o temprano acabaría abrazándo sus redondas formas, acariciándola y sintiendo su suave tacto... me prometí que conseguiría sacar lo mejor de su interior!
Hace dos semanas, por fin nos conocimos.
Estaba radiante, de rosa, con ese pomo lateral de acero inoxidable, con esas letras metálicas tan llamativas...
No fui capaz de decirle nada. Me limité a contemplarla de lejos mientras mis amigos conversaban animadamente.
Yo oía las risas de fondo pero mi mente estaba concentrada en ella, en Fab.
Si, Fab es su nombre. Fab28RRo. De los SMEG de toda la vida.
Si, es una nevera.
Os parecerá absurdo pero ese regusto retro, ese rosa chicle y esas formas redondeadas, me tienen cautivada.
Os lo cuento porque me preocupa.
Una nevera no es un objeto estético per se.
De facto, jamás aparece en esas cocinas de infarto que publican las revistas de decoración.
Jamás hasta que Smeg apareció (luego, otras como Bosch o Electrolux han querido imitarla... pero los grandes, son los grandes!).
Para mí, nadie como ella plasma el regusto americano del way of life de los 50's.
Además, siempre ha sido fiel a si misma. Italiana aún. La empresa sigue dirigida por la familia que la fundó. Unos italianos de Reggio Emilia que han sabido aunar eficacia, calidad y efectividad con diseño, estilo y buen gusto...muy buen gusto!
Quiero volver a verla. Se que solo debo tener paciencia y esperar que nuestros caminos se vuelvan a cruzar.
Por si acaso, llevaré una ensalada en el bolso...Será el pretexto perfecto para conocerla mejor por dentro...
Porque lo es que es por fuera... ya me tiene más que ganada!

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